…Como el brote tierno
por reventar,
que el árbol esculpe:
¡ll-a-v-e!
El polén vestido de memoria
iba en la bufanda del corazón,
a tientas intentando
hendir el acero que apretaba
contra la piedra al pisar.
Cuando entre todas las voces:
¡la tuya!
al pronunciar mi nombre,
encendía la mañana inmensa
hecha sandía en la nieve
y desvanecida por el andén…
Te esperaba y ¿Tu aún no sabias porqué?
miéntras la paloma
enredada por el pan de aire
al lado del vado,
con ahínco brincó
y se dispuso a jugar
en el cielo de hielo,
hecho ya con la estación…